Ante al diagnóstico de una enfermedad crónica (y II)

La semana pasada hablábamos sobre qué primeros consejos, como paciente de una enfermedad crónica, podrían ofrecerse a quien acaba de ser diagnosticado con una de ellas. Desarrollamos la pregunta y también la lanzamos a los miembros de nuestra red, que han respondido con el sentido común que ofrece la experiencia.

Destacaremos cuatro de esas opiniones, como la de Belén, que aboga por la paciencia y por la información:

“Mi consejo es que te lo tomes con calma […] Infórmate, asiste a charlas, apúntate a alguna asociación que haya por tu zona. Consulta todas las dudas que tengas, entre unos y otros te podremos informar y apoyar.”

Aunque también tiene palabras más específicas  sobre cómo encarar su enfermedad:

“Es bueno ir haciendo pequeños descansos durante el día (yo intento hacerlo también), recordar que tienes fibromialgia todos los días, los que te encuentras bien y los que estas fatal.”

Oriana comienza con algo básico,  buscar el apoyo de la familia, algo que nosotros también apuntamos pero que ella concreta en dos pasos: informar y solicitar ayuda si lo necesitas, de nada vale cargarse con más tareas de las que puedes abarcar:

“Lo primero es conversarlo con la familia, si es necesario mostrarles fotos, recortes, vídeos lo que tengas a tu alcance para que ellos conozcan esta enfermedad […] pedir ayuda en los quehaceres de casa a los hijos al esposo o esposa.”

Además, Oriana apuesta por vivir al día, y disfrutar de aquellos momentos en los que uno se siente bien:

“Si un dia despierto sin dolor, lo aprovecho al máximo, ya no hago planes para mañana.”

Y concentra otras dos recomendaciones (una general sobre el apoyo,  y otra particular sobre el ejercicio) en una frase que lanza como un deseo:

“Ojalá tengas una amiga cerca con la que puedas hacer ejercicio en agua.”

María Jesús refuerza otro de los caminos, el del autoconocimiento de la enfermedad, imprescindible para llevar de una manera razonable la misma:

“Lo que más me ha ayudado es aprender a vivir con ella, sabes dónde tienes tus limitaciones y hasta dónde llegar, y no se debe intentar abarcar más porque es peor.”

Y por último Oscar lanza uno de los mensajes más personales, que tal vez no pueda llegar a todo el mundo, pero que de asumirla es otra de las vías para aminorar la carga de una dolencia crónica: el humor o, al menos, la despreocupación. Una actitud que requiere una personalidad característica, porque como bien sabe, aunque duela, toca seguir adelante pisando fuerte:

“Se aprenden muchas cosas después de 23 años con la enfermedad, como la aceptación y la fortaleza, pero creo que lo más importante es ver la cosas con humor […] cuando algo se me dificulta por mi enfermedad me da risa y si llevo mi cuerpo al límite no hay tiempo para rendirse, de hecho yo no lo veo como una enfermedad sino como un brazo más que me ha salido, que a veces el brazo molesta pero toca seguir adelante pisando fuerte (aunque duela).”

En fin, esperamos seguir recibiendo vuestros comentarios, y muchas gracias por las aportaciones.

Anuncios

One Response to Ante al diagnóstico de una enfermedad crónica (y II)

  1. maría josé says:

    Me muero de dolor y no más

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: