Espondilitis anquilosante, ¿riesgo para las mujeres embarazadas?

La espondilitis anquilosante es una enfermedad que afecta, aproximadamente a 500.000 personas en España. La edad de aparición de la misma se encuentra en torno a los 15 y los 30 años de vida. Con un ratio de aparición hombre:mujer del 2:1.

Aun siendo mayor la incidencia en hombres que en mujeres, es común encontrar mujeres con espondilitis anquilosante con el deseo de quedarse embarazadas, y es a partir de aquí, donde aparecen las dudas y los temores. ¿Cómo influirá el embarazo en el curso de la enfermedad?, ¿Existen riesgos para el feto?, y ¿son éstos causados por la enfermedad o por la medicación?, etc.

Aquellas mujeres que se encuentren en esta situación, han de saber que tendrán aproximadamente la misma probabilidad de sufrir una mejoría en su enfermedad, de notar un empeoramiento de la misma o de mantenerse sin ningún cambio. Ésto se pudo concluir tras un estudio llevado a cabo por el Departamento de Reumatología, del Hospital Universitario de Trondheim, Noruega.

Este estudio llevado a cabo con 939 mujeres, a las cuales se les pidió completar unos cuestionarios con aspectos sobre datos clínicos y detalles de embarazos pasados y recientes, publicó los siguientes resultados en Journal Rheumatology, bajo el título “Espondilitis anquilosante – el aspecto femenino”:

  • La edad media de aparición de la enfermedad fue de 23 años, y se relacionó la aparición de la enfermedad con el momento del embarazo en un 21% de los casos. En estas mujeres, un 45% presentó artritis periférica, 48% uveitis, 18% psoriasis y un 16% inflamación del intestino grueso.

  • El 33.2% de los embarazos no experimentó ningún cambio en la actividad de la enfermedad, un 30.9% observó mejorías y un 32.5% empeoró.

  • Este estudio correlaciona una mejoría en la evolución de la enfermedad con aquellas mujeres que presentan artritis periférica. También se observó una mejoría en aquellas mujeres que dieron a luz a una niña, en vez de a un niño.

  • Después del parto, hasta un 60% de las participantes, sufrieron recaídas en los primeros 6 meses. Generalmente ésto sucedió en aquellas pacientes cuya enfermedad estaba activa durante la concepción.

  • El 93.2% de los embarazos llegaron a término y el ratio de cesáreas fue elevado, con respecto a mujeres sanas, debido a la espondilitis con un 58% de los casos.

  • El porcentaje de complicaciones en los recién nacidos no difiere del porcentaje esperado en aquellas personas no afectadas por espondilitis.

  • Es por ello que concluyen que la espondilitis anquilosante no afecta de forma adversa a la fertilidad, al parto ni al neonato.

Tener espondilitis anquilosante parece no afectar al recién nacido, pero si puede afectar al momento del parto.

Uno de los motivos es, que cualquier tipo de daño articular a nivel de las caderas hará más difícil el parto vaginal. Y otro motivo, es la dificultad que el médico se puede encontrar a la hora de practicar la epidural. La posible inflamación de la médula espinal puede complicar la maniobra e incluso puede ser desaconsejada. Siendo el modo de anestesia más frecuentemente utilizado, tanto para partos vaginales como para cesáreas, la paciente ha de consultar con su médico otros métodos de anestesia. Si el parto es por cesárea, es posible que se utilice la anestesia general en la embarazada.

Durante el embarazo el tratamiento de la espondilitis anquilosante tiene que ser modificado. Es importante seguir un programa de ejercicios encaminados a estirar los ligamentos, los músculos y a mantener la capacidad pulmonar.

Con respecto al tratamiento farmacológico, se deben evitar los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) después de la segunda mitad del embarazo, ya que si se administran durante las últimas ocho semanas de de gestación se pueden producir efectos adversos en el feto. Una vez se ha producido el alumbramiento, estos AINEs pueden volverse a tomar durante la lactancia, ya que solo una pequeña parte es secretada en la leche, aunque se aconseja evitar amamantar al recién nacido.

Algunos pacientes de espondilitis anquilosante toman fármacos inmunosupresores para mitigar los síntomas, como el metotrexato, éste ha de suprimirse durante el embarazo ya que puede inducir anomalías congénitas. La sulfasalazina es segura durante el embarazo y la lactancia. En cuanto a los agentes biológicos inhibidores FNT (Factores de necrosis tumoral) se ha visto que no son dañinos en la descendencia de estudios con animales, pero la experiencia en mujeres embarazadas es hoy en día limitada, por lo que se desaconseja su uso durante el embarazo.

Podéis contarnos, cuál ha sido vuestra experiencia durante el embarazo, si apareció la enfermedad durante el mismo, cómo tratasteis los síntomas, etc. En redpacientes queremos fomentar que compartais vuestras vivencias, ya que pensamos que ayudarán a futuras madres a conocer de primera mano cómo será el proceso.

Espondilitis anquilosante, ¿riesgo para las mujeres embarazadas?

 

La espondilitis anquilosante es una enfermedad que afecta, aproximadamente a 500.000 personas en España. La edad de aparición de la misma se encuentra en torno a los 15 y los 30 años de vida. Con un ratio de aparición hombre:mujer del 2:1.

 

Aun siendo mayor la incidencia en hombres que en mujeres, es común encontrar mujeres con espondilitis anquilosante con el deseo de quedarse embarazadas, y es a partir de aquí, donde aparecen las dudas y los temores. ¿Cómo influirá el embarazo en el curso de la enfermedad?, ¿Existen riesgos para el feto?, y ¿son éstos causados por la enfermedad o por la medicación?, ¿Qué riesgo existe de que el bebe desarrolle espondilitis anquilosante?, etc.

 

Aquellas mujeres que se encuentren en esta situación, han de saber que tendrán aproximadamente la misma probabilidad de sufrir una mejoría en su enfermedad, de notar un empeoramiento de la misma o de mantenerse sin ningún cambio. Ésto se pudo concluir tras un estudio llevado a cabo por el Departamento de Reumatología, del Hospital Universitario de Trondheim, Noruega.

 

Este estudio llevado a cabo con 939 mujeres, a las cuales se les pidió completar unos cuestionarios con aspectos sobre datos clínicos y detalles de embarazos pasados y recientes, publicó los siguientes resultados en Journal Rheumatology, bajo el título “Espondilitis anquilosante – el aspecto femenino”:

 

  • La edad media de aparición de la enfermedad fue de 23 años, y se relacionó la aparición de la enfermedad con el momento del embarazo en un 21% de los casos. En estas mujeres, un 45% presentó artritis periférica, 48% uveitis, 18% psoriasis y un 16% inflamación del intestino grueso.

 

  • El 33.2% de los embarazos no experimentó ningún cambio en la actividad de la enfermedad, un 30.9% observó mejorías y un 32.5% empeoró.

 

  • Este estudio correlaciona una mejoría en la evolución de la enfermedad con aquellas mujeres que presentan artritis periférica. También se observó una mejoría en aquellas mujeres que dieron a luz a una niña, en vez de a un niño.

 

  • Después del parto, hasta un 60% de las participantes, sufrieron recaídas en los primeros 6 meses. Generalmente ésto sucedió en aquellas pacientes cuya enfermedad estaba activa durante la concepción.

 

  • El 93.2% de los embarazos llegaron a término y el ratio de cesáreas fue elevado, con respecto a mujeres sanas, debido a la espondilitis con un 58% de los casos.

  • El porcentaje de complicaciones en los recién nacidos no difiere del porcentaje esperado en aquellas personas no afectadas.

 

  • Es por ello que concluyen que la espondilitis anquilosante no afecta de forma adversa a la fertilidad, al parto ni al neonato.

 

Tener espondilitis anquilosante parece no afectar al recién nacido, pero si puede afectar al momento del parto.

 

Uno de los motivos es que cualquier tipo de daño articular a nivel de las caderas hará más difícil el parto vaginal. Y otro motivo, es la dificultad que el médico se puede encontrar a la hora de practicar la epidural. La posible inflamación de la médula espinal puede complicar la maniobra e incluso puede ser desaconsejada. Siendo el modo de anestesia más frecuentemente utilizado, tanto para partos vaginales como para cesáreas, la paciente ha de consultar con su médico otros métodos de anestesia. Si el parto es por cesárea, es posible que se utilice la anestesia general en la embarazada.

 

Durante el embarazo el tratamiento de la espondilitis anquilosante tiene que ser modificado. Es importante seguir un programa de ejercicios encaminados a estirar los ligamentos, los músculos y a mantener la capacidad pulmonar.

 

Con respecto al tratamiento farmacológico, se deben evitar los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) después de la segunda mitad del embarazo, ya que si se administran durante las últimas ocho semanas de de gestación se pueden producir efectos adversos en el feto. Una vez se ha producido el alumbramiento, estos AINEs pueden volverse a tomar durante la lactancia, ya que solo una pequeña parte es secretada en la leche, aunque se aconseja evitar amamantar al recién nacido.

 

Algunos pacientes de espondilitis anquilosante toman fármacos inmunosupresores para mitigar los síntomas, como el metotrexato, éste ha de suprimirse durante el embarazo ya que puede inducir anomalías congénitas. La sulfasalazina es segura durante el embarazo y la lactancia. En cuanto a los Agentes biológicos inhibidores FNT (Factores de necrosis tumoral) se ha visto que no son dañinos en la descendencia de estudios con animales, pero la experiencia en mujeres embarazadas es hoy en día limitada, por lo que se desaconseja su uso durante el embarazo.

 

Podéis contarnos cuál ha sido vuestra experiencia durante el embarazo, si apareció la enfermedad durante el mismo, cómo tratasteis los síntomas, etc. Compartir vuestras vivencias ayudará a futuras madres a conocer cómo será el proceso.

Anuncios

One Response to Espondilitis anquilosante, ¿riesgo para las mujeres embarazadas?

  1. Ana Maria says:

    Hola, soy de República Dominicana tengo 31 años y recién me diagnosticaron esponsilitis anquilosante.

    Durante el embarazo sufrí durante los nueves meses un dolor sumamente intenso en la pelvis casi insoportable, para pararme de la cama tenia que durar un rato de pie y luego empezar a caminar hasta que el dolor se me quitara, pero aún no sabiamos que se trataba de la enfermedad, pues el dolor de la pelvis se me desarrolló por primera vez durante el embarazo.

    Se pensaba que era por el peso del niño o por varices que poseo en el útero.

    Durante la cesarea el médico no pudo poner la epidural y a los tres meses de haber dado a luz hubo que operarme de la rodilla derecha por un desprendimeinto del cartilago y el dolor era muy intenso.

    Luego de esto me comenzaron dolores en los talones y siempre he sufrido de dolores en los tobillos.

    En vista de todos estos sintomas fue que decidi ir al reumatologo para ver que pasaba y me diagnostico espondilitis anquiliosante del grupo no definida pues el factor genetico da negativo.

    Quiero tener otro hijo pero me da un poco de miedo pues los dolores de las pelvis, rodillas y tobillos son bien intensos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: