El insomnio como causa del dolor

Ya sea por agujetas en la parte baja de la espalda o por una molestia en los dientes, el dolor es dificil de sobrellevar durante la luz del día. Pero el dolor durante la noche, que roba parte de ese tan necesitado sueño, puede ser francamente agotador.

Según el Frank. J. Falco, especializado en el manejo del dolor y de los problemas de insomnio en Newark, EE.UU.:

Un individuo simplemente no puede ponerse cómodo para dormir debido al malestar producido por el dolor. El dolor causa ansiedad, lo que perturba el desarrollo del sueño aún más.

Además de prevenir a una persona de quedarse dormida, el dolor también dificulta que esa persona permanezca dormida. Y una vez el dolor te mantiene despierto una noche, es normal que vuelva a hacerlo una vez y otra vez. Ya que el insomnio producido por dolor empeora con el tiempo.

Si el dolor te mantiene despierto, siente alivio al saber que no eres el único. Según la Fundación Nacional del Sueño Americana, dos de cada 3 personas con dolor crónico tienen problemas a la hora de dormir.

Muchos tipos de dolor pueden interrumpir el sueño, desde un dolor crónico provocado por artritis reumatoide o fibromialgia, hasta un dolor agudo tras una operación.

En redpacientes medimos muchos parámetros gracias a los cuestionarios que los miembros completan. Uno de ellos son los síntomas que padecen los afectados de las enfermedades que tratamos.

Por ejemplo de entre los pacientes con artritis reumatoide el 98% presenta dolor muscular y articular y el 38,5% presenta insomnio.

De aquellos pacientes con fibromialgia, el 97,7% presenta dolor muscular y articular, el 88,9% dolor lumbar y el 77,8% padecen de insomnio.

Según Falco, quien dirije Mid-Atlantic Spine and Pain Physicians:

No importa qué causa el dolor,  es la intensidad y la calidad del mismo, no necesariamente el tipo, lo que determina el impacto en la calidad de vida de la persona, incluyendo el sueño.

La relación entre el dolor y el sueño es:

Según Tracey Marks, psiquiatra:

El dolor es la sensación que sientes cuando los nervios son estimulados hasta un grado intenso. La estimulación activa el cerebro, lo que te mantiene despierto.

Algunas de las maneras en que el dolor causa insomnio incluyen las siguientes:

El dolor por la noche interrumpe la arquitectura del sueño.

Se necesita una cantidad determinada de cada fase del sueño para sentirse descansado y para tener una buena memoria. Estas fases incluyen sueño ligero, profundo y REM (del inglés, movimiento rápido de los ojos).

Marks comenta,

Normalmente pasamos por 4 a 6 ciclos de estas fases por noche. Pero si el dolor te despierta, la persona pasa mucho tiempo en la fase de sueño ligero. Esta reducción en las horas de sueño, en particular se acorta la fase REM, pueden aumentar la sensibilidad al dolor.

El dolor afecta a la posición para dormir.

Algunos tipos de dolor, como el provocado por la artritis, pueden evitar sentirse cómodo a la hora de dormir. Los dolores articulares y musculares generalmente resultan en problemas de mantenerse dormido más que en problemas para quedarse dormido.

La privación del sueño hace que aumente la sensibilidad al dolor.

Un estudio realizado en 2009 publicado en la revista Sleep Journal mostró que individuos sanos son más sensitivos al dolor cuando están menos descansados.

Según Marks:

Algunas investigaciones muestran que la privación del sueño causa un incremento en la producción de químicos inflamatorios en el cuerpo, llamados citoquinas.

La medicación para el dolor interrumpe el sueño.

Desafortunadamente, algunas de las medicinas prescritas para el dolor, como la codeina y la morfina, causan insomnio. Estas medicinas opioides pueden causar apnea, pequeñas pausas respiratorias durante el sueño.

Personas con dolor crónico pueden tener problemas con el ejercicio.

El no poder practicar ejercicio conduce a un aumento de peso. El exceso de peso dificulta realizar ejercicio y por tanto facilita ganar peso.

Según Falco:

Este circulo vicioso puede conducir a tener apnea del sueño, lo que impide tener sueños reparadores durante la noche.

¿Qué pensáis que causa vuestro insomnio, es el dolor en sí, la ansiedad, la medicación que tomáis, etc? Si tenéis algunos trucos que os ayudan a descansar mejor, aquí podéis compartirlos.

Fuente: WebMD

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Vacaciones, ¿periodo de relax o de estrés?

Ha llegado el buen tiempo y paseando por las calles podemos darnos cuenta de que el verano ya está aquí. Gente comiendo helado, el olor a cloro y el ruido de los zambullidos provenientes de las piscinas, indican que las vacaciones se acercan.

Solemos relacionar esta época, en la que disfrutamos de unos días de vacaciones, con un momento de tranquilidad, relax y disfrute, pero para personas diagnosticadas con alguna enfermedad,  ¿es realmente así?

Las vacaciones implican muchas cosas, por ejemplo:

Para aquellas personas con alguna dolencia que tengan hijos, tener a los niños en casa todo el día porque se ha acabado el colegio, puede suponer un esfuerzo extra que les haga empeorar sus síntomas y por tanto su calidad de vida, ya que los niños requieren mucha atención, y mantenerlos ocupados a lo largo del día puede pasar factura.

Uno de los síntomas que puede empeorar por este hecho, y de los más generalizados entre las patologías que tratamos en redpacientes es la fatiga. Gracias a los cuestionarios que váis rellenando, obtenemos datos como los siguientes:

  • En espondilitis anquilosante el 45% de los miembros padece fatiga.
  • En artritis reumatoide un 57,14% ve afectada su calidad de vida por este síntoma.
  • En miastenia gravis afecta al 68,57%  de la muestra.
  • En esclerosis múltiple el 85,71% la presentan.
  • En fibromialgia el 93,75% se ven afectados por este síntoma.

También aumenta el número de reuniones sociales con amigos, familiares y colegas de trabajo. Hay más propuestas para tener ocupadas las horas de ocio y ésto, muchas veces, supone más una obligación que una distracción, para aquellas personas que padecen alguna enfermedad.

Las vacaciones también suelen implicar viajes y no todos los destinos son apropiados. Los largos desplazamientos pueden resultar muy incómodos y dolorosos en personas con problemas musculares y articulares, con escasa movilidad y rigidez en ciertas partes de la espalda y piernas.

La elección del lugar de destino no puede tomarse a la ligera. Hay que tener en cuenta la accesibilidad del sitio, que no tenga barreras arquitectónicas y si el alojamiento está adaptado a las necesidades del paciente, que puede tener problemas de movilidad, entre otras.

Otro dato a tener en cuenta, es que para aquellos pacientes con el sistema inmune depremido, vacunarse para poder viajar a regiones tropicales es un riesgo.

Un reciente estudio, publicado el 14 de junio de 2011, aconseja a los pacientes con esclerosis múltiple que planéen viajar a regiones donde la fiebre amarilla sea endémica, pensar en profundidad si deben o no vacunarse contra esta enfermedad. Según los doctores Mauricio F. Farez y Jorge Correale, de la Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológias de la Infancia en Buenos Aires, Argentina:

Durante un periodo de 5 semanas de riesgo después de la vacunación, el rango anual de brotes fue de 8.57, comparado con un rago del 0.67 después del periodo de riesgo.

Una relación causal entre la vacunación contra la fiebre amarilla y las recaidas en esclerosis múltiple pueden estar indirectamente inferidas por una relación temporal entre los eventos y la plausibilidad biológica de esta conexión.

En el estudio los investigadores controlaron a: 7 pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR) que se vacunaron de fiebre amarilla, a 7 personas con EMRR sin vacunar, a 7 pacientes con EM vacunados de la gripe y a 7 personas sanas como control.

Todos aquellos pacientes con EM que fueron vacunados habían sido tratados con interferon beta-1a o glatirámero acetato (Copaxone) anteriormente.

Los pacientes fueron controlados durante 2 años, durante los cuales 5 pacientes sufrieron brotes y se observaron cambios en las resonancias magnéticas después de la vacunación contra la fiebre amarilla. Con respecto a la inmunización contra la gripe, ésta no tuvo efectos en el índice de recaídas.

Estos investigadores recomiendan que los médicos discutan seriamente los riesgos y beneficios en pacientes con cualquier tipo de esclerosis múltiple que quieran viajar a estas áreas.

Otra de las preocupaciones de aquellos pacientes con alguna enfermedad crónica, cuya terapia pase por utilizar fármacos biológicos de forma periódica asistiendo al hospital, es dónde conseguir esas dosis. Algunas de las preguntas que les asaltan son:

  • ¿Podré ir al hospital de mi destino y que me traten alli?
  • ¿Podré conseguir las vacunas en mi hospital y llevarlas conmigo?
  • Y si tengo una recaída, ¿habrá algún grupo de especialistas dedicado a mi enfermedad en la ciudad elegida para pasar mis vacaciones?

Todas estas cuestiones ¿suponen un estrés para ti o por el contrario, tras muchos años lidiando con estas situaciones, lo tienes todo bajo control?

Podéis aportar vuestros comentarios aquí y dar ideas de cómo hacer más fácil y llevadera la planificación del verano, ya que habrá muchas personas que se enfrenten a estas situaciones por primera vez.

También podéis añadir vuestra respuesta en el hilo del foro de redpacientes que hemos abierto.

Terapias alternativas para afrontar el dolor crónico, la ansiedad y el estrés

Hoy leemos dos artículos relacionados con terapias alternativas para afrontar el dolor crónico, la ansiedad y el estrés.

En la undécima sesión del Aula de Pacientes de la Cátedra Externa del Dolor Fundación Grünenthal-UCA, los doctores, José Antonio López López, del servicio de Neurocirugía y Unidad del Dolor, y el médico José Manuel Trinidad, del servicio de Anestesia y Unidad del Dolor del Hospital Puerta del Mar de Cádiz, manifestaron qu:

Una alternativa en la terapia del dolor crónico son las técnicas intervencionistas. Éstas han estado tradicionalmente reservadas para estados muy avanzados del tratamiento del dolor crónico. No obstante, desde hace aproximadamente una década, también se emplean en las unidades del dolor de los hospitales en los primeros escalones del tratamiento, evitando que el paciente tenga que seguir un procedimiento que no se ajusta a la intensidad de su dolor.

Ambos especialistas expusieron algunas de estas técnicas, como la estimulación eléctrica, la terapia intratecal y la radiofrecuencia convencional y pulsada.

Según explicó el doctor López:

Desde hace varias décadas la escalera analgésica de la OMS ha servido como protocolo para tratar todo tipo de dolor. Se trata de una guía clínica que progresa desde los analgésicos no opioides (primer escalón) hasta las técnicas intervencionistas (cuarto escalón). Sin embargo, la estricta aplicación de esta guía ha quedado obsoleta. En las unidades del dolor se ha sustituido el concepto de la  escalera analgésica por el del ascensor analgésico. De esta manera, el paciente no tiene que pasar por cada peldaño y puede ascender directamente al nivel que exija su grado de dolor.

Destacó también la importancia de los neurocirujanos en el tratamiento del “dolor crónico y, sobre todo, intenso” y habló sobre dos técnicas intervencionistas:

– La estimulación eléctrica que consiste en el implante de electrodos en la medula espinal o en el cerebro en zonas específicas. A través  de estos electrodos se hace pasar una corriente eléctrica de escasa intensidad pero de intensos efectos analgésicos.

Esta técnica permite modificar la respuesta del organismo del paciente al dolor

– El doctor López también habló de la terapia intratecal de fármacos, una técnica que consiste en la administración de opioides como la morfina, anestésicos locales u otros en diversas zonas del líquido cefalorraquídeo que rodea la médula espinal o el cerebro en cantidades mínimas, produciendo un efecto analgésico potente.

Se trata de una técnica muy eficaz para el tratamiento del dolor somático y visceral.

– El doctor Trinidad explicó a los asistentes en qué consiste la radiofrecuencia, una técnica intervencionista mínimamente invasiva que se utiliza actualmente en las unidades del dolor.

Existen dos tipos de radiofrecuencia, la convencional y la pulsada, ambas producidas por un generador de ondas de radiofrecuencia. Se emplean para casos de lumbalgia por artrosis de las articulaciones vertebrales, el latigazo cervical, neuralgia del trigémino, distrofias simpáticas, dolores por cáncer, dolores relacionados con la columna vertebral, como el dolor lumbar y la hernia discal.

– Otra técnica que se está utilizando recientemente es la Adhesiolisis, apuntó el doctor Trinidad.

Se utiliza en el síndrome postlaminectomia, que ocurre cuando tras una intervención de columna se perpetúa el dolor debido a la fibrosis que se produce en el espacio epidural, siendo muy difícil de tratar. En estos casos se introduce un catéter por la zona más inferior de la columna y se llega hasta la zona lesionada para tratarla con radiofrecuencia o anestésicos.

Para leer la publicación completa, aquí.

Otra técnica alternativa para paliar los síntomas del dolor, la ansiedad y el estrés es la meditación.

La Directora de la Unidad de Dolor de la Clínica San Francisco de Asís y presidenta de la Fundación Internacional del Dolor (FID), la doctora Isabel Heraso, ha presentado recientemente su último libro titulado “Método Fácil para Aprender a Meditar y Recobrar la Salud”.

La doctora destacó en su exposición que había escrito este libro para ayudar a difundir entre las personas que sufren dolor que se pueden sustituir muchas de las pastillas que nos prescriben por técnicas de meditación que nos ayuden a autoanalizar las causas de nuestra enfermedad.

En las consultas, lo primero que recetamos es un relajante muscular o un ansiolítico. Antes de prescribir ningún medicamento, los clínicos deberíamos analizar y conocer qué es lo que ha provocado la enfermedad a nuestros pacientes y a nosotros mismos. Averiguar las causas que nos ha llevado al médico.

La anestesista aclaró que todas las cargas y autoexigencias que nos imponemos, nos hacen un daño psicológico que termina destruyendo nuestro cuerpo y provocando enfermedades.

Según Heraso, todas las enfermedades comienzan por sufrir grandes dosis de estrés, lo que provoca daños en el sistema nervioso vegetativo. Esto nos origina problemas en nuestro sistema inmunológico y es entonces cuando llegan las enfermedades.

Y es que esta doctora afirma que:

La meditación, si se practica de forma correcta, puede mejorar el estado funcional y el bienestar y reducir los síntomas físicos y los trastornos psicológicos en una población heterogénea. La práctica de la meditación ha demostrado mejorar la calidad de vida de las personas que sufren ansiedad, estrés o dolor crónico.

Para poder ver toda la información referida a esta noticia: http://bit.ly/lUsOkD

En redpacientes queremos conocer vuestras opiniones: ¿Tenéis experiencia con alguna de estas técnicas alternativas para disminuir los síntomas del estrés, la ansiedad y el dolor? ¿Qué tales han sido los resultados obtenidos?

Situaciones personales que nos perjudican

El título de este post es el mismo con el que hace unos días Ruth abrió un tema en el foro general de redpacientes.  Un interesante hilo del que ahora queremos destacar varias de sus respuestas, y centrarnos en una que resume bien algunas actitudes que pueden ayudar a resolver esta cuestión.  Nos gustaría contar con vuestras aportaciones, de ahí que expongamos el caso.

Como hemos mencionado todo empezó con esta pregunta:

Quería preguntaros cuál es, para vosotros, la respuesta correcta a los problemas que nos plantea a cada uno nuestra vida, nuestro día a día. Que nos afecta es evidente, entonces ¿hay que evitarlos, por nuestro bien, o hacerles frente aún arriesgándonos a perjudicar nuestra salud?

Las respuestas se sucedieron. Todas tuvieron interés, y un grado alto de empatía ante lo que preguntaba Ruth. Wendy y Macahu ofrecieron sus argumentos, que abogaban por cambiar las circunstancias. Emilia también contestó,  su punto de vista era que debemos aprender a relativizar las cosas y crear prioridades en todo lo cotidiano.

Ruth puntualizó aún más la pregunta, para centrar aún más las respuestas:

Me refiero más bien a las situaciones que nos empeoran por estrés. Por ejemplo: un trabajo muy estresante (pero no estresante normal, sino del estrés que nos provoca brotes). Una pareja que no está a nuestro lado y nos crea problemas […] Un compromiso adquirido con lo que sea o con quien sea, que, igualmente, nos exige tanto que nos lleva al brote una y otra vez…

Y entonces surgió una contestación que la mayoría aplaudió, la intervención de Isabel. La desgranamos e indicamos los aspectos más relevantes de la misma:

Parte de una premisa:

Definitivamente yo soy partidaria de cambiar mis circunstancias y no “apechugar” con lo que venga.

Afronta de este modo las obligaciones autoimpuestas…

Me he quitado de encima muchas y he suavizado otras. He aprendido que puedo dar mucho no-material: estar ahí para escuchar, dar cariño y apoyo, etc., y que la gente de mi alrededor se las arregla sin las cosas materiales o “tangibles” que antes les daba o las busca por otro lado. Y no me quieren menos por eso, aunque a algunas les cueste entenderlo.

… y de esta manera la relación con la pareja:

Soy partidaria de que sepan cuándo estoy mal, que si digo que no puedo hacer algo no acabe capitulando y haciéndolo porque sé que si no me mantengo firme acabarán por creer que en el fondo puedo hacerlo y sólo me estoy haciendo la víctima.

En cuanto a las personas de alrededor:

Si alguien me estresa tanto como para provocarme un brote, prescindo de ese alguien. Puedo tolerar un brote por circunstancias urgentes, porque yo misma no haya sabido ponerme un límite o por otras razones, pero no porque a alguien le dé por no creerme ni tenerme en cuenta.

Finalmente resume:

Sé que intentar cambiar las circunstancias personales puede muy bien llevarnos a un brote o a varios porque supone mucha lucha y resistencia por parte de los que nos rodean, pero al menos son brotes con un propósito: mejorar la situación en el futuro para reducirlos o eliminarlos. Mientras que los brotes por apechugar tienen la mala costumbre de repetirse una y otra vez e incluso ir a más.

Las enfermedades de las que parten, espondilitis anquilosante unos, fibromialgia y síndrome de fatiga crónica otros, son distintas, pero las conclusiones en este aspecto parecen ser intercambiables, ¿qué opináis?

Estudio sobre los efectos de la duloxetina en la fatiga de pacientes con fibromialgia

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La fatiga es uno de los síntomas más discapacitantes asociados a la fibromialgia y que más impactan en la calidad de vida.

En redpacientes tenemos unos cuestionarios que nuestros miembros completan, y de los que obtenemos resultados muy interesantes. Con respecto a los síntomas que presentan aquellos pacientes con fibromialgia en redpacientes, la fatiga ocupa el segundo lugar de síntomas más frecuentes, con un 93,75%, superado por la presencia de dolor muscular y articular, que lo padece el 98,44% de los usuarios.

Viendo este porcentaje tan elevado de pacientes con fibromialgia que presentan fatiga, hemos querido hacernos eco de una publicación sobre un estudio, cuyo objetivo ha sido evaluar los efectos que ejerce el tratamiento con duloxetina, sobre la fatiga que aparece en personas diagnosticadas con fibromialgia.

En un ensayo en fase II, de 24 semanas de duración con pacientes diagnosticados con fibromialgia según el American College of Rheumatology, se evaluó la fatiga como un objetivo secundario, tras usar duloxetina como tratamiento. Este estudio ha sido publicado en la revista Arthritis Research & Therapy

Los pacientes fueron distribuidos al azar en dos grupos, uno con 263 individuos, al que se les daba duloxetina 60-120mg/d, y otro grupo, con 267 individuos al que se les suministró placebo, durante 24 semanas. A la semana 12, todos los pacientes tratatados con placebo fueron cambiados a un tratamiento doble ciego, con duloxetina para una fase de extensión.

La fatiga fue evaluada al inicio y cada 4 semanas gracias a las escalas Multidimensional Fatigue Inventory (MFI) scales que miden; fatiga general, fatiga física, fatiga mental, actividad reducida y motivación reducida. Otras evaluaciones que pueden asociarse con la fatiga incluyen: medida del dolor según la escala Brief Pain Inventory (BPI), escalas que miden la ansiedad, depresión, dificultades para dormir y rigidez muscular.

Los cambios aparecidos desde el inicio hasta la semana 12, y de la semana 12 a la 24, fueron analizados mediante un modelo específico de análisis.

Los resultados que obtuvieron a la semana 12 fueron que la duloxetina versus el placebo reducía significativamente los rangos de las escalas MFI, BPI del dolor, la ansiedad, la depresión y la rigidez.

Mejoras en los rangos de dificultad para dormir fue solamente significante a la semana 4 y a la 8. En la semana 24, los principales cambios en todas las medidas indicaron que hubo mejora y que se mantuvo, en aquellos pacientes que recibieron duloxetina durante las 24 semanas (n=176 individuos).

Los pacientes que fueron tratados con placebo y que luego cambiaron a duloxetina (n= 187 individuos) tuvieron mejoras significativas en la fatiga física (en las semanas, 16, 20 y 24), fatiga general (en las semanas 20 y 24), fatiga mental (en la semana 20), actividad reducida (en las semanas 20 y 24). Estos pacientes también experimentaron una mejora significativa dentro del grupo, en la escala BPI del dolor, ansiedad, depresión, dificultad para dormir y rigidez.

Globalmente, el efecto adverso emergente del tratamiento más común relacionado con la fatiga fue la presencia de somnolencia, fatiga e insomnio.

Las conlcusiones que estos investigadores han extraido es que el tratamiento con duloxetina mejora significativamente las múltiples dimensiones de la fatiga en pacientes con fibromialgia y que estas mejoras se mantienene hasta 24 semanas.

¿Cómo os afecta la fatiga en vuestro día a día? ¿Los tratamientos que seguís están mejorando este síntoma y por tanto, vuestra calidad de vida? Podéis dejarnos vuestros comentarios y experiencias aquí.