Relacionan el dolor crónico con el hábito de fumar

Si padecéis algún tipo de dolor crónico y sois fumadores, quizá sea el momento de intentar dejaro, ya que un estudio realizado por la Universidad de Kentucky (EE.UU) sugiere que las mujeres que son grandes fumadoras pueden experimentar más dolor músculo-esquelético crónico.

Más de 6.000 mujeres de la población de Kentucky, mayores de 18 años, fueron  supervisadas en sus hábitos de fumar y en sus síntomas de dolor crónico. Los síndromes incluidos en el análisis fueron fibromialgia, ciática, dolor de cuello crónico, dolor de espalda crónico, dolor articular, dolor de cabeza crónico, problemas nerviosos y dolor en todo el cuerpo.

Los resultados mostraron que las mujeres que fumaban, o que habían sido fumadoras, tenían una mayor probabilidad de informar al menos de un síndrome de dolor crónico en comparación con las no fumadoras. Las ex-fumadoras mostraron un 20% de incremento, las fumadoras ocasionales mostraron un 68% de incremento, y en mujeres que fumaban a diario las posibilidades eran más del doble (104%).

Además, fumar a diario estaba más fuertemente asociado con el dolor crónico que tener una edad más avanzada, menor logro educativo, obesidad o vivir en una comunidad Apalache.

El Dr. David Mannino, neumólogo de la Universidad UK de Salud Pública y coautor del estudio afirma:

Hay una conexión definitiva, pero se desconoce en qué dirección.

Este estudio muestra una fuerte relación entre grandes fumadoras y dolor crónico en mujeres. Pero ¿cuál es la dirección de esta asociación? ¿Fumar causa más dolor crónico o es que más mujeres empiezan a fumar como un mecanismo para sobrellevar ese dolor crónico que experimentan?

El Dr. Mannino describe el dolor agudo como una “respuesta protectora” y su teoróa es que quizá las mujeres fumadoras sufren dolor agudo y que éste acaba convirtiéndose en crónico porque sus mecanismos normales de protección se dañan por la exposición al tabaco.

La Dra. Leslie Crofford, Directora del Centro de Fomento de la Salud de la Mujer y coutora del estudio comenta:

A partir de este estudio, los investigadores deberían buscar la relación entre fumar, dejar de fumar, la psicopatología y el manejo del dolor crónico.

Nuestros resultados muestran que hay una relación dosis-respuesta entre fumar y los síndromes de dolor crónico. Es posible que aquellos pacientes que sufren dolor crónico puedan beneficiarse de un tratamiento para dejar de fumar en adición a su tratamiento para el dolor crónico. Igualmente, es posible que un apropiado tratamiento del dolor crónico pueda aumentar las probabilidades de que se deje el hábito de fumar de forma existosa. Ahora mismo, son necesarias más investigaciones al respecto.

No es la primera, ni será la última vez que hablamos del tabaco en redpacientes, por eso también nos gustaría preguntaros: ¿habéis notado mejoría en vuestros síntomas al dejar de fumar? ¿Creéis que es sencillo quitarse de este hábito que parece empeora vuestro dolor crónico? ¿Debería haber más terapias que os ayudasen a dejarlo? Podéis compartir con nosotros vuestras opiniones.

Fuente: Science Newsline Medicine

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Mi enfermedad es…

La mayoría de las personas que son diagnosticadas con alguna enfermedad crónica, con nombres a veces complicados hasta de pronunciar, adquieren una compañera de viaje a veces mejor llevada que otras.

Esto no solo supone aceptar la nueva situación, adaptar tu vida a las nuevas condiciones que te impone tu dolencia, sino que también tienes que responder a la tan repetida pregunta: ¿y eso qué es?

El discurso lo tenéis más que ensayado, con familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. Se empieza por repetir el nombre de la susodicha enfermedad tantas veces como el oyente necesite para decirlo correctamente, a continuación ofrecéis una ligera descripción de los síntomas que tenéis, una explicación del porqué y cómo pasa todo eso en el cuerpo y del futuro que os espera.

Es por ello que os convertís en unos auténticos especialistas en describir la enfermedad, ya sea esclerosis múltiple, miastenia gravis, espondilitis anquilosante, enfermedad de crohn, fibromialgia, entre otras, pero en redpacientes nos gustaría que nos contaseis de una forma más personal qué es  y qué os supone vuestra enfermedad en el día a día sin repetir lo anteriormente mencionado.

Para ello tenéis que comenzar con: Mi enfermedad es… (por ejemplo: una lucha constante, una vieja amiga, etc.)

Problemas con el diagnóstico de tu enfermedad

Y un acierto... formar parte de redpacientes

La semana pasada charlaba con uno de los miembros de redpacientes porque me había enviado un e-mail comentándome que no era fibromialgia lo que padecía sino otra dolencia, que había recibido un diagnóstico equivocado.

Al hilo de esta cuestión planteamos en la comunidad una pregunta en el foro para saber los problemas con el diagnóstico que habían tenido nuestros miembros: retraso, equivocación, reconocimiento tardío…

Estas fueron algunas de las respuestas que recibimos, sobre distintas enfermedades ¿alguien se anima a trasladar su experiencia?

Ataxia cerebelosa:

Tocas con esa pregunta la característica que nos une a los pacientes de una enfermedad rara o de baja prevalencia, y uso paciente y no enfermo porque sobre todos somos pacientes, paciencia es lo que le echamos al asunto. Todos, casi todos hemos tenido, si no un diagnóstico erróneo, sí se nos ha hecho familiar la palabra idiopático. Pero es hasta cierto punto lógico, pues de enfermedades con poca causística son. Lo que  muchos enfermos echan en falta es un poco de tacto, de decir las cosas, de empatía.

Miastenia gravis:

Digamos, que yo he sido muy afortunado. Al llegar al 12 de Octubre en Madrid, en cuestion de 40 minutos salí con mi miastenia ocular (luego como la cogí mucho cariño, se me hizo genaralizada la muy…). Primero me vio un oftalmólogo, ya que iba con caída de párpados. Tras un examen de unos 25 minutos me dijo que lo sentía, que creía que tenía una enfermedad rara, llamó a un neuro para confirmar su sospecha y, tras unas pruebas que a mi me parecieron un soberana tontería (levantar brazos, unas flexiones, la fuerza en las manos los parpados etc.), me confirmó el diagnóstico. Eso sí, me hizo una más, me parece que es la que se llama tensilón, inyectar mestinon en vena, casi se me rompen los párpados de la velocidad y fuerza que cogieron. Aunque suelo contar las cosas con cierto humor salí del hospital un poco hundido, con miedo, no sé un cúmulo de sensaciones, enfermedad rara, qué coño es eso.

Como nunca me había tocado ni a mí ni a nadie cercano me sonaba a chino y encima miastenia. Eso sí que no lo había oído en mi vida. Luego con el paso de los años al conocer a otras personas con muchos años sin saber que tenían, aparte de la tristeza que causa, me hace sentirme afortunado. Creo que peor que tener una enfermedad, es no saber qué tienes, si el principio de una posible recuperación es la aceptación, cómo aceptas algo que no sabes qué es.

Espondilitis anquilosante:

Empecé a tener dolor a los 15 años. Periódicamente se me hinchaba la rodilla, se ponía roja y caliente, amén de dolor en casi todas las articulaciones. Coincidía practicamente siempre con febrícula. Nadie sospechó de reuma. Yo era atleta y siempre se me dijo que era una lesión causada por el deporte, por lo que acabé dejando la competición a los 18 años. A los 20, después de un episodio que requirió un ingreso de una semana, pues me quedé totalmente rígida, se me diagnosticó poliartritis y años más tarde espondilitis anquilosante. Hace falta un poco de tacto. A las palabras idiopático y psicosomático les he llegado a coger fobia.

Me han visto traumatólogos, oftalmólogos, psiquiatras, reumatólogos, neurocirujanos… me han hecho pruebas y perrerías de todo tipo. Y un día, un reumatólogo, según me vio andar para entrar a su consulta, me dijo “creo que sé lo que tienes, pero necesito un análisis de sangre para confirmar”. Sin yo abrir la boca, me dijo “te duele aquí, aquí, aquí y aquí, te duele más a estas horas, estás cansada…”. Y no falló una. No hay nada como dar con un profesional competente.

Seré breve….

  1. Problemas posturales
  2. Bartolinitis
  3. Inflamación de nervio ciático
  4. Estrés
  5. Trastornos del sueño
  6. “Algo metabólico”
  7. Artritis reactiva (sospecha)
  8. Espondiloartropatía indiferenciada
  9. Espondilitis anquilosante (actual)

En el transcurso, todos los medicamentos desde tranquilizantes, analgésicos, aines, esteroides, opioides, esteroides y citotóxicos, hasta terapia biológica (actual).

Todo esto me llevo de 2009 a 2011… me dicen que soy uno de esos casos con diagnóstico oportuno.

¿Cómo ves?

Síndrome de fatiga crónica:

Tras 17 años de “cuadro mal definido de poliartralgias, astenia y mialgias con intensidad progresivamente creciente”, enfermé de golpe hasta el punto de necesitar ayuda hasta para vestirme. El médico que diagnosticó lo anterior me tuvo un año de baja por “ansiedad” (con el agravante de que el tío participaba en un grupo de estudio del SFC), hasta que me harté y me puse a buscar otros médicos que me dijeran lo que me pasaba. Desde entonces todo fue rápido: el internista me dijo que los análisis estaban bien y que solo me quedaba “aguantarme”. Pasé de él y le conté mi caso al traumatólogo, con el que siempre he tenido muy buena relación, y él fue el que me informó de la existencia de esta enfermedad. Lo siguiente fue la visita a la reumatóloga que me diagnosticó (y a continuación me dijo: yo no trato esta enfermedad, no puedo ayudarte, vuelve a tu médico de cabecera -por supuesto, no volví sino que me cambié de médico.)

Esclerosis múltiple:

Sí a mi me pasó. Después de casi 10 años sin diagnóstico, hace menos de 1 año que me dijeron que es esclerosis multiple progresiva primaria. Es horrible decirle a la gente que pregunta que los médicos no saben qué tenés pero vos cada día estás peor.

¡Añade tu comentario y comparte tu experiencia!

El insomnio como causa del dolor

Ya sea por agujetas en la parte baja de la espalda o por una molestia en los dientes, el dolor es dificil de sobrellevar durante la luz del día. Pero el dolor durante la noche, que roba parte de ese tan necesitado sueño, puede ser francamente agotador.

Según el Frank. J. Falco, especializado en el manejo del dolor y de los problemas de insomnio en Newark, EE.UU.:

Un individuo simplemente no puede ponerse cómodo para dormir debido al malestar producido por el dolor. El dolor causa ansiedad, lo que perturba el desarrollo del sueño aún más.

Además de prevenir a una persona de quedarse dormida, el dolor también dificulta que esa persona permanezca dormida. Y una vez el dolor te mantiene despierto una noche, es normal que vuelva a hacerlo una vez y otra vez. Ya que el insomnio producido por dolor empeora con el tiempo.

Si el dolor te mantiene despierto, siente alivio al saber que no eres el único. Según la Fundación Nacional del Sueño Americana, dos de cada 3 personas con dolor crónico tienen problemas a la hora de dormir.

Muchos tipos de dolor pueden interrumpir el sueño, desde un dolor crónico provocado por artritis reumatoide o fibromialgia, hasta un dolor agudo tras una operación.

En redpacientes medimos muchos parámetros gracias a los cuestionarios que los miembros completan. Uno de ellos son los síntomas que padecen los afectados de las enfermedades que tratamos.

Por ejemplo de entre los pacientes con artritis reumatoide el 98% presenta dolor muscular y articular y el 38,5% presenta insomnio.

De aquellos pacientes con fibromialgia, el 97,7% presenta dolor muscular y articular, el 88,9% dolor lumbar y el 77,8% padecen de insomnio.

Según Falco, quien dirije Mid-Atlantic Spine and Pain Physicians:

No importa qué causa el dolor,  es la intensidad y la calidad del mismo, no necesariamente el tipo, lo que determina el impacto en la calidad de vida de la persona, incluyendo el sueño.

La relación entre el dolor y el sueño es:

Según Tracey Marks, psiquiatra:

El dolor es la sensación que sientes cuando los nervios son estimulados hasta un grado intenso. La estimulación activa el cerebro, lo que te mantiene despierto.

Algunas de las maneras en que el dolor causa insomnio incluyen las siguientes:

El dolor por la noche interrumpe la arquitectura del sueño.

Se necesita una cantidad determinada de cada fase del sueño para sentirse descansado y para tener una buena memoria. Estas fases incluyen sueño ligero, profundo y REM (del inglés, movimiento rápido de los ojos).

Marks comenta,

Normalmente pasamos por 4 a 6 ciclos de estas fases por noche. Pero si el dolor te despierta, la persona pasa mucho tiempo en la fase de sueño ligero. Esta reducción en las horas de sueño, en particular se acorta la fase REM, pueden aumentar la sensibilidad al dolor.

El dolor afecta a la posición para dormir.

Algunos tipos de dolor, como el provocado por la artritis, pueden evitar sentirse cómodo a la hora de dormir. Los dolores articulares y musculares generalmente resultan en problemas de mantenerse dormido más que en problemas para quedarse dormido.

La privación del sueño hace que aumente la sensibilidad al dolor.

Un estudio realizado en 2009 publicado en la revista Sleep Journal mostró que individuos sanos son más sensitivos al dolor cuando están menos descansados.

Según Marks:

Algunas investigaciones muestran que la privación del sueño causa un incremento en la producción de químicos inflamatorios en el cuerpo, llamados citoquinas.

La medicación para el dolor interrumpe el sueño.

Desafortunadamente, algunas de las medicinas prescritas para el dolor, como la codeina y la morfina, causan insomnio. Estas medicinas opioides pueden causar apnea, pequeñas pausas respiratorias durante el sueño.

Personas con dolor crónico pueden tener problemas con el ejercicio.

El no poder practicar ejercicio conduce a un aumento de peso. El exceso de peso dificulta realizar ejercicio y por tanto facilita ganar peso.

Según Falco:

Este circulo vicioso puede conducir a tener apnea del sueño, lo que impide tener sueños reparadores durante la noche.

¿Qué pensáis que causa vuestro insomnio, es el dolor en sí, la ansiedad, la medicación que tomáis, etc? Si tenéis algunos trucos que os ayudan a descansar mejor, aquí podéis compartirlos.

Fuente: WebMD

El dolor crónico puede ser causado por señales de la propia piel

Un grupo de investigadores de la Universidad de Neurociencias Albany Medical College, de Estados Unidos han descubierto una potencial causa del dolor crónico de la piel.

Este nuevo estudio puede explicar porqué solo el 50% de los pacientes que sufren dolor crónico en los nervios consiguen un alivio parcial del dolor con las terapias existentes. El estudio, publicado el 6 de junio de 2011 en la version online de la revista científica internacional PAIN, revela que ciertos tipos de dolor crónico pueden ser causado por señales de la propia piel, en vez de por daño de los nervios que hay en la piel, como se pensaba previamente.

Durante años, los investigadores conocían que existe un aumento en las concentraciones de una molécula llamada péptido del gen derivado de calcitonina (CGRP) en la piel de pacientes con dolor crónico. El motivo por el que se pensaba que se producía este aumento del CGRP era que ciertos tipos de fibras nerviosas sensitivas de la piel producían y secretaban un tipo de isoforma llamada CGRP-alfa. Curiosamente, sin embargo, los autores del reciente estudio han encontrado que las concentraciones en las fibras nerviosas que contienen CGRO-alfa disminuyen bajo condiciones de dolor, lo que ha motivado a los investigadores estudiar de dónde vienen estos incrementos de CGRP en la piel.

La respuesta, sorprendentemente, fue que las células de la propia piel generan un incremento de las concentraciones de una isoforma del CGRP-beta, menos conocida. Esta célula de la piel derivada CGRP-beta aumenta en condiciones de dolor y puede estar mandando señales de dolor a las fibras nerviosas sensoriales de la piel. El descubrimiento de esta molécula CGRP-beta como una diana terapéutica presenta un potencial acercamiento a nuevos tratamientos.

Según el autor del estudio, el Dr. Phillip J. Albrecht:

Ya que CGRP-alfa juega normalmente un papel importante en la regulación de la circulación sanguinea y en la respuesta normal inflamatoria, dirigir los tratamientos hacia esta molécula puede causar efectos secundarios no deseados en la circulación.

Sin embargo, desde que sabemos que estas dos formas de CGRP son derivadas de genes separados, quiza podamos manipular selectivamente la isoforma beta sin afectar a la alfa, y reducir asi dramáticamente las toxicidades indeseadas, un problema común que limita el desarrollo exitoso de nuevas terapéuticas para controlar el dolor. Este es, realmente dos descubrimientos en uno: un nuevo mecanismo que podemos dirigir especificamente en una nueva localización de la piel.

El descubrimiento de que esta molécula CGRP-beta de las células queratinociticas de la piel pueden estar causando dolor, tiene una importante implicación en el tratamiento y estudio de condiciones con dolor crónico neuropático como diabetes neuropática y lesiones físicas, lo que conjuntamente afecta aproximadamente a 30 millones de personas en Estados Unidos.

El presente estudio fue un proyecto de investigación transacional que integró resultados de la cultura celular, modelos animales de dolor crónico y tejido humano procedente de pacientes con dolor crónico, para confirmar que el CGRP es generado por los queratinocitos en cada uno de estos sistemas. El estudio también demuestra cómo una plataforma de investigación transacional puede ser utilizada para descubrir nuevas dianas y proporcionar a las compañías farmacéuticas datos más predictivos, que puede ser usados para reducir los costes y el tiempo de desarrollo de nuevos fármacos.

Las imágenes muestran queratinocitos epidérmicos de la piel después de inmunomarcarlos, para el marcador PGP del nervio (en verde: axones en la epidermis) y para el neuropéptido del gen derivado de calcitonina CGRP (en rojo: axones y células). Los cuerpos celulares están teñidos de color azul. Los querinocitos en piel que presenta dolor muestran un dramático incremento en la expresión del CGRP en comparación con la piel control, carente de dolor.

Los autores de la investigación comentan:

Estamos especialmente entusiasmados con estos resultados obtenidos por la investigación transacional, porque la identificación de la isoforma CGRP-beta de los querinocitos tendrá un valor inmediato en el entorno clínico.

Es más, la identificación del CGRP-beta en los querinocitos puede convertirse en un biomarcador útil e independiente para la efectividad de las terapias de los tratamientos del dolor crónico neuropático.